miércoles, 1 de agosto de 2007

LA CASCADA
Edvarba – 11/09/06

Hoy ante mí, en la pantalla de mi unidad de trabajo,
ha aparecido una hermosa cascada,
y me he detenido a contemplarla.

En la cascada observo fuerza, suavidad,
persistencia, pasividad,
energía y remanso.
Caminos forzados por el agua con el paso del tiempo
y vida, sobre todo eso, vida.

En la cascada escucho la música del viento,
que cuando rosa el espacio y las rocas,
emite su canto imponente e inconfundible,
nos recuerda que está cerca,
nos dice que está presente.

Y dejo mi mente divagar y de pronto
aparece Ella,
con su característica fuerza,
pero con su suavidad expresa,
como cuando en mis brazos se confunde
y se deja acariciar.

Aparece ella,
persistente en sus cosas,
pasiva en la quietud de la noche,
enérgica en su actividad y
remanso de paz en la oración al Todopoderoso.

Aparece ella,
con su camino trazado a base de esfuerzo y decisión,
portadora de vida, sobre todo eso, vida,
no me dejan mentir mis hijos.
no me deja mentir mi historia,
plagada de “ir” y “venir”, llenos de vida,
llenos de ella.

En ella observo la música y el canto,
su voz, melodía, transcurre el espacio y el tiempo.
Cuando la escucho me recuerda que existo,
Me recuerda que está cerca,
Me dice que está presente.

Miro a mi pantalla, veo la cascada,
Observo mi vida, la veo a ella.

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